miércoles, 4 de noviembre de 2015

A propósito de petróleos y petroleras en Ecuador.



SE DIJO EN 2006. Gobierno de Alfredo Palacio, posterior al coronel Lucio Gutiérrez.
 
‘Corrupción endémica afecta a Petroecuador’
 
DIARIO EL COMERCIO: ·19 de June de 2011
 
El cable 73671, enviado el 3 de agosto del 2006 a Washington, esboza una preocupante radiografía de la empresa. El nepotismo, la falta de transparencia, los apuros financieros y una densa e incompetente burocracia son señalados. ¿Cuál es la imagen que el Gobierno estadounidense tiene de Petroecuador, principal empresa petrolera ecuatoriana? La última radiografía de la compañía estatal está descrita ampliamente en el cable 73671, enviado por la Embajada de EE.UU., en Quito, al Departamento de Estado, el 3 de agosto del 2006, en el gobierno de Alfredo Palacio.

El cable confidencial, que fue redactado por Sara Ainsworth, encargada de Asuntos Económicos, esboza una sombría y preocupante situación, cuyas secuelas han desembocado en “una endémica corrupción”. Petroecuador ha atravesado una severa crisis financiera, a causa de la caída sostenida de la producción, y una terrible, ineficiente e inadecuada capacidad de refinación, señala el telegrama. Los “chanchullos y mañoserías” permean todos los niveles de su pesada burocracia y el sindicato de la empresa tiende a recompensar a su personal más improductivo. Su equipo y tecnología de producción son anticuados, hay una escasa inversión y los subsidios forzados a los combustibles para los consumidores merman el presupuesto de la empresa.

Reformar Petroecuador en cualquier forma significativa será una batalla cuesta arriba, advierte el cable. “Inyectar más dinero en la compañía no sanará sus heridas. Incluso si la entidad se vuelve más ineficiente y la producción continúa cayendo, la compañía seguirá siendo un magneto para las élites políticas que están motivadas por múltiples oportunidades para negociados”. Petroecuador -agrega el cable- tiene ventas anuales por USD 5 500 millones. El año pasado (2005) la empresa generó más de USD 2 000 millones para el Estado, representando el 40% del presupuesto. Pese a esos ingresos, la estatal petrolera ha cambiado poco desde su creación, en 1989.

Contactos de la industria citados en el cable señalaron que el desempeño de la firma ha caído en los últimos 10 años debido “a la corrupción, el nepotismo, la falta de transparencia, los apuros financieros y una densa burocracia”. En 1992, la compañía produjo alrededor de 120 millones de barriles por año, hoy (2006) produce 71,5 millones de barriles anuales, dejando una pérdida anual de USD 2 500 millones (la situación actual de la empresa se resume en la nota lateral).

El deterioro natural de los pozos incide en estas pérdidas, indica el telegrama, pero la creciente politización, manipulación de las ganancias de la empresa, falta de capital e inversión y pobres prácticas gerenciales han amplificado las ineficiencias y apremios financieros. Las compañías petroleras privadas, mientras tanto, han tomado el liderazgo, produciendo cerca de 20 millones de barriles al año, empezando en 1994, y 120 millones de barriles por año actualmente (2006). Desde su creación, la entidad ha invertido muy poco en sus campos y facilidades, subraya el documento. Según el presupuesto del 2005, gastó USD 178 millones en inversiones, mientras las firmas extranjeras invirtieron USD 1 700 millones. “La mayoría de la infraestructura de la empresa es obsoleta”. Los geólogos de Petroproducción se quejan constantemente por la falta de tecnología y recursos para el mantenimiento de nuevos pozos. “240 de sus 800 pozos se cerraron debido a la falta de fondos. Sus bodegas están vacías.

Usualmente la empresa vuelve a emplear las válvulas y retira la tubería usada para ubicarla en nuevos pozos. Las bombas de Petroproducción tienen más de 20 años de uso y sus válvulas son empleadas por más de una década. Su uso recomendado es de 4 años. Los subsidios para los productos refinados, que son cubiertos con los ingresos de las exportaciones del crudo, redujeron los recursos de Petroecuador en más de USD 1 000 millones el 2006.

Según el informe, la estructura de la estatal petrolera y la falta de control financiero vuelven a la corrupción endémica. “Fuentes de Petroecuador dijeron a la Embajada que cada subsidiaria “tiene su propia mafia”, y que “las coimas para los contratos son una práctica regular”. “Dos funcionarios del Gobierno controlan la asignación de contratos asignados por Petroecuador, a cambio de comisiones pagadas antes de que se anuncien las contrataciones. Contactos de la industria denuncian que la práctica típica de los presidentes de la compañía ha sido hurtar y marcharse”.

DIARIO EL COMERCIO.

martes, 3 de noviembre de 2015

El mono y la calabaza: "Hay que palpar, examinar los frutos-trampa y después retirarse con ligereza".

Los indígenas para cazarlo vivo, fijan en un cocotero una calabaza que contiene cacahuetes. El mono acude, mete la mano, coge los cacahuetes y cierra el puño. Ahora no puede retirar la mano. Lo que ha cogido lo mantiene prisionero. César Pinos Espinoza.

Memorias de Gapal

“Los geresanos son de buen paso”, solía decir doña Florencia Astudillo, refiriéndose a sus peones indígenas de Ger, pequeño poblado cañari situado al frente de Ducur, hacia un extremo de Gualleturo. Cuando la “Niña” era transportada en “guandos”, el paso de sus esclavos era tan uniforme y coordinado que ella iba cómodamente y casi sin sentir el viaje. Mama Úrsula fue su nana. Un indígena anciano me contaba que de pronto a la poderosa hacendada se le ocurría viajar desde la hacienda de Ger a Cuenca, significaba que un mayordomo tenía de inmediato que reclutar a un buen grupo de peones con sus propios “fiambres” para tal objetivo. En ese rincón olvidado del mapa encuentro también en una choza a “mama Úrsula”, una indígena que bordeaba los cien años y que había sido la criada predilecta de doña Florencia, la añoraba y recordaba con pena, lo mismo que los indios viejos “porque la niña era buena y no le guardamos rencor”. El viaje con “tambos y todo duraba tres días; la “patrona” iba arriba muy cómoda acompañada de dos perros negros para los cuales se preparaba un chancho para alimentarlos en el camino, mientras los indios comían su propio “charqui” y bebían agua en las fuentes del recorrido. Al final llegaban a Cuenca a la hacienda cuya casa algunos creen que es la de Chaguarchimbana, situada entre el Vergel y Gapal, desde cuyos balcones la mujer solterona arrojaba algunas monedas a los indios como pago por el servicio, pero con la condición de que “no gasten en trago y lleven ropita para los guaguas”. Un indio anciano me dijo que en el tumulto no logró coger ni una sola moneda y por ello tuvo que quedarse algunos meses trabajando en la hacienda para poder volver a su casa en Ger. Me contaban además que casi nunca vieron a hombre alguno con ella en la hacienda, salvo un señor que dijeron era su hermano que había venido de México pero que retornó pronto. En 1989 la casa de hacienda de Chaguarchimbana estaba casi en ruinas, igual que la Quinta Bolívar de Papal, pero ésta hoy es un hermoso edificio restaurado. Las colinas de Gapal y el “mal paso”. A causa de las lluvias, los deslaves y la deforestación las colinas de Gapal presentaban un aspecto muy deplorable, pero el hombre es el único culpable, destruye la naturaleza, no la protege ni restaura y labra así su propia desgracia. Transcurridos muchos años del temor que representaba el “mal paso” para los viajeros que frecuentemente eran asaltados en su tránsito de Gapal a Quingeo y 24 años después de la llegada del ferrocarril, el barrio se desarrolla a su manera, “porque Dios es grande”, tiene sus calles polvorientas y viviendas de gente modesta y a veces pobre, reclaman agua potable, arreglo de vías, etc. a la escuela “Huayna Cápac” llegan niños de San Antonio de Gapal, Chilcapamba, El Valle, San José de la Playa y Las Herrerías. La zona tiende a ser populosa. Los Molina, Romero y Lozano, vinieron desde Huigra, Alausí, Riobamba, Tixán y la Nariz del Diablo con niños a cuestas, nacidos en campamentos, en medio de la dura vida del trabajador ferroviario y se quedaron a vivir en Gapal. “El ferrocarril anda de mal en peor”, decía un joven de apellido Romero. Fuente: Historias y sucesos. Cuenca. 2008.